Tras el encuentro con el mar allá por tierras Valencianas nuestro viaje prosigue adentrandonos por tierras catalanas.
Relatos sobre familiares que un dia dejaron el pueblo para vivir en uno de aquellos bloques de pisos que nos encontramos en el camino y en aquella inmensa ciudad (la ciudad de Barcelona), relatos que unas veces te dejaban un sabor agradable, otras veces la tristeza, la distancia y el olvido lo compartiamos mutuamente al tiempo que el relatador de la pequeña Historia se adentraba en ella de la vida de cualquier persona.
Todo el paisaje nos era ajeno, tras dos dias de viaje ya echámos de menos nuestra tierra y nuestro mar de Olivos.(Un grano de arena en medio de aquella inmensidad)a si nos sentíamos a la salida de aquella gran ciudad.
Alguien nos avisa que la frontera esta a escasos kilómetros.Un largo y oscuro tunel.A mitad del túnel unas pequeñas luces suaves y apagadas nos avisa del limite fronterizo entre España y Francia y los dos pueble-citos de pescadores de ambos paises (Port-bou y Cerbera) e incluso tras pasar el túnel el clima nos parecía diferente.Una mareda humana bajamos de los trenes, maletas en mano, pasaporte en boca, (sin comentarios)el no llevarlo en la boca se corria el riesgo de registro por parte de la policia y con el añadido de apartarse del grupo o familia, pues al otro lado y tras pasar unos interminables pasillos se encontraban diferentes trenes con diferentes destinos.Era en ese preciso momento cuando a personas del mismo pueblo nos dolia dejarlas o verlas partir.
Nos despedimos y nos saludamos con tristeza.Ya una vez en tierras Francesas perdemos todo el interes en mirar tras aquellos ventanales.Pequeños pueblos.Calles vacias.Cada cierto tiempo se podia ver a un anciano montando en bicicleta.Desde la salida de la gran ciudad la lluvia nos acompaña.La tarde ya esta avanzada y la noche se nos echa en-cima.Ya nos queda poco para nuestra llegada a la ciudad de (Lezignan)(Departamento-11, Aude), ya solo quedamos el grupo de personas que juntos ibamos y algún que otro grupo con destino aún muy lejano.
(Fabrezan)un pequeño pueblo.En el centro del pueblo una gran torre de piedra-granito de la edad media, aunque, tanto casas, calles y demás componentes del pueblo nos pareció quedarse anclado en la edad media, Un gran puente, bajo el los peces se dejan ver entre sus aguas cristalinas, Un mar de viñedos rodean el pueblo, una cabina de teléfono que nunca tuvo descanso tardes y noches, horas de espera, lagrimas a la salida y tras saber de padres e hijos que en el pueblo quedaron.
En medio de aquellos nubarrones la tarde pierde los últimos claros del dia, una niebla aterradora con unas finas gotas de agua se cierne sobre el pueblo.Los mayores se dirigen a la cabina de telefono, los más jóvenes intentamos dar una vuelta por la calle, una de aquellas calles que solo tenia dos bares, un estanco y un par de tiendas más, todo estaba cerrado, pero al igual que nosotros alli también habia mucha más gente de nuestro pueblo y de diferentes pueblos de España.En esos dias el viejo pueblo, las calles del viejo pueblo, sus calles eran un ir y venir de Españoles.Los comerciantes empezaron a cerrar sus puertas mucho más tarde de la hora acostumbrada.Los más jóvenes corríamos todos los pueblos de la comarca en busca de no se que, pues nos costaba hacernos a la idea de quedarnos en casa.Largas y extensas cartas de cariño, ansiedad a la llegada del correo, cartas de dolor, cartas divertidas, cartas que nunca debieron llegar.
Una gran casa de cuatro plantas, aquello era más parecido a un Hotel y por las mañanas un cuartel al toque de corneta, diez jovenes de la misma edad, siempre los últimos en salir y los últimos en llegar, los últimos en levantarse, los últimos en acostarse, pero eramos como una familia bien avenida.
Los dias pasaban y nos acostumbramos al pueblo y a la inclemencia del tiempo.
Algunas señoras mayores tenían casi todas las tardes una cita.Con su viejo rosario en mano se dirigían a la Iglesia, era una cita que las hacia sentirse bien.Que descansen en paz aquellas entrañables personas que recorrieron estos caminos, que descansen en paz aquellas personas que un dia nos dejaron y que siempre se aprendio mucho de ellas, honestidad, bondad, sencillez y en difinitiva unas grandes personas.Un saludo a todos.
Martinico.
Relatos sobre familiares que un dia dejaron el pueblo para vivir en uno de aquellos bloques de pisos que nos encontramos en el camino y en aquella inmensa ciudad (la ciudad de Barcelona), relatos que unas veces te dejaban un sabor agradable, otras veces la tristeza, la distancia y el olvido lo compartiamos mutuamente al tiempo que el relatador de la pequeña Historia se adentraba en ella de la vida de cualquier persona.
Todo el paisaje nos era ajeno, tras dos dias de viaje ya echámos de menos nuestra tierra y nuestro mar de Olivos.(Un grano de arena en medio de aquella inmensidad)a si nos sentíamos a la salida de aquella gran ciudad.
Alguien nos avisa que la frontera esta a escasos kilómetros.Un largo y oscuro tunel.A mitad del túnel unas pequeñas luces suaves y apagadas nos avisa del limite fronterizo entre España y Francia y los dos pueble-citos de pescadores de ambos paises (Port-bou y Cerbera) e incluso tras pasar el túnel el clima nos parecía diferente.Una mareda humana bajamos de los trenes, maletas en mano, pasaporte en boca, (sin comentarios)el no llevarlo en la boca se corria el riesgo de registro por parte de la policia y con el añadido de apartarse del grupo o familia, pues al otro lado y tras pasar unos interminables pasillos se encontraban diferentes trenes con diferentes destinos.Era en ese preciso momento cuando a personas del mismo pueblo nos dolia dejarlas o verlas partir.
Nos despedimos y nos saludamos con tristeza.Ya una vez en tierras Francesas perdemos todo el interes en mirar tras aquellos ventanales.Pequeños pueblos.Calles vacias.Cada cierto tiempo se podia ver a un anciano montando en bicicleta.Desde la salida de la gran ciudad la lluvia nos acompaña.La tarde ya esta avanzada y la noche se nos echa en-cima.Ya nos queda poco para nuestra llegada a la ciudad de (Lezignan)(Departamento-11, Aude), ya solo quedamos el grupo de personas que juntos ibamos y algún que otro grupo con destino aún muy lejano.
(Fabrezan)un pequeño pueblo.En el centro del pueblo una gran torre de piedra-granito de la edad media, aunque, tanto casas, calles y demás componentes del pueblo nos pareció quedarse anclado en la edad media, Un gran puente, bajo el los peces se dejan ver entre sus aguas cristalinas, Un mar de viñedos rodean el pueblo, una cabina de teléfono que nunca tuvo descanso tardes y noches, horas de espera, lagrimas a la salida y tras saber de padres e hijos que en el pueblo quedaron.
En medio de aquellos nubarrones la tarde pierde los últimos claros del dia, una niebla aterradora con unas finas gotas de agua se cierne sobre el pueblo.Los mayores se dirigen a la cabina de telefono, los más jóvenes intentamos dar una vuelta por la calle, una de aquellas calles que solo tenia dos bares, un estanco y un par de tiendas más, todo estaba cerrado, pero al igual que nosotros alli también habia mucha más gente de nuestro pueblo y de diferentes pueblos de España.En esos dias el viejo pueblo, las calles del viejo pueblo, sus calles eran un ir y venir de Españoles.Los comerciantes empezaron a cerrar sus puertas mucho más tarde de la hora acostumbrada.Los más jóvenes corríamos todos los pueblos de la comarca en busca de no se que, pues nos costaba hacernos a la idea de quedarnos en casa.Largas y extensas cartas de cariño, ansiedad a la llegada del correo, cartas de dolor, cartas divertidas, cartas que nunca debieron llegar.
Una gran casa de cuatro plantas, aquello era más parecido a un Hotel y por las mañanas un cuartel al toque de corneta, diez jovenes de la misma edad, siempre los últimos en salir y los últimos en llegar, los últimos en levantarse, los últimos en acostarse, pero eramos como una familia bien avenida.
Los dias pasaban y nos acostumbramos al pueblo y a la inclemencia del tiempo.
Algunas señoras mayores tenían casi todas las tardes una cita.Con su viejo rosario en mano se dirigían a la Iglesia, era una cita que las hacia sentirse bien.Que descansen en paz aquellas entrañables personas que recorrieron estos caminos, que descansen en paz aquellas personas que un dia nos dejaron y que siempre se aprendio mucho de ellas, honestidad, bondad, sencillez y en difinitiva unas grandes personas.Un saludo a todos.
Martinico.