Mi kerido y angustiado GATO NEGRO, tal vez estés aquí o tal vez no. Solo puedo expresarte mi dolor, un dolor que llevo en el corazón desde hace un año cuando un amigo me dijo adiós para siempre y no pude ayudarle. No le comprendí o puede que no le escuchase lo suficiente en el momento en el que más me necesitó. Cada mañana, cuando habro los ojos, la pena irrumpe en mi como si de un fantasma se tratase. Quisiera volver atrás, sentir que cambio la historia, inventar otro final para su vida. Pero no ... (ver texto completo)