“Año tras año contempló su labor silenciosa, que desplegó su lustrosa espiral;
Mas al crecer su espiral, abandonó la que fue su morada en los años pasados, por la nueva; deslizándose bajo el brillante
arco con suave paso; y construye una
puerta innecesaria; y se amolda a su nuevo hogar, sin conocer más el antiguo.
Gracias por el celestial
mensaje que me traes, hijo inquieto del
mar, expulsado de tus orígenes los olvidas; De tus mudos labios sale una nota más elocuente que las emitidas por el cuento
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