La auténtica realidad del
castillo es que está en unas condiciones penosas. Creo que si los villarengos, que somos los únicos que nos podemos identificar con la noble
historia de nuestro
pueblo, esperamos a que otros se ocupen de salvarla, acabaremos perdiendo los pocos recuerdos que nos quedan de ella, entre los que está el castillo. Por eso animo a los habitantes de
Villardompardo a que nos movilicemos de una forma u otra para poder conservar lo que a otros no les importa, y no caigamos en el conformismo
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