. BARAJAS 10 DE AGOSTO DE 2004
8.30 AM. Del avión que acaba de aterrizar, procedente de Columbia, baja un hombre bajito, enjuto, de aspecto frágil, nada parecido a los seguros viajeros de esos
cárteles de la droga o de otras profesiones acostumbrados a viajar, no, el era de los buenos de los de
pueblo, tal vez, por eso se le nota nervioso asustado. Pasa el control de pasaporte sin problemas porque trae una invitación para pasar unos días en
casa de un
amigo español y los trescientos dólares que
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