Quisiera tener una barita mágica.
Quisiera tener una chistera, que hace desaparecer y aparecer conejos.
Quisiera tener la fuerza de Supermán, para hacer girar la tierra unos días atrás.
Quisiera poder andar sobre las
aguas y multiplicar panes y peces, para poder decir “levántate y anda”, aunque no fuera Lázaro.
Pero no tengo ni puedo, solo llego a escribir estas líneas a modo de bálsamo, que mitigue el dolor de unas heridas que jamás cicatrizarán, heridas de dolor, impotencia y rabia de unos
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