Crecí entre olivares, en Castillo de Locubín, Jaén. He cogido aceitunas, he tirado de los fardos y he disfrutado del pan chorreando aceite sobre mis manos, en el descanso del mediodía bajo la sombra de un olivo. La verdad es que podría ser cada una de las personas que viven en cualquier pueblo o ciudad; la aprendiz, la trabajadora, la inconformista, la soñadora, el ama de casa. Cada persona tiene un libro que escribir con su vida, que imprime a fuerza de arrugas, roces, risas y lágrimas. No son las ... (ver texto completo)