Querido
amigo:
Compruebo que me conoces bien, pero yo ignoro quien eres. No obstante debo decirte que siempre salí en defensa de aquellas personas que son heridas en sus sentimientos y si encima son
amigos mejor que mejor. Jamás he podido tolerar el insulto gratuito, el desprecio a las personas dignas, y si lo hace un indigno que se escuda en el anonimato, no lo dejo pasar, me resulta imposible contenerme.
También veo que conoces mis aficiones literarias; escribir es mi pasión y a mi edad, ya con
... (ver texto completo)