Ya en el siglo III d. C. se levantaron edificaciones destinadas al alojamiento de los usuarios de las primeras termas, a las que siguieron baños públicos bajo la dominación árabe desde el siglo IX. En la actualidad, el visitante puede ver junto al balneario dólmenes antiquísimos, restos de sílex, puntas de flecha, cuchillos, vasos cerámicos y restos humanos. Además de las formas sinuosas y complejas de los espectaculares paisajes lunares, se pueden observar grandes contrastes ambientales en la vegetación ... (ver texto completo)