Tomado del libro “Diario íntimo de Jack el Destripador”, de Koldo
Campos Sagaseta y J. Kalvellido. Editado por Tiempo de
Cerezas
Si alguna conducta humana es en verdad filosa como puñal e hiriente como cuchillo, esa es la ingratitud.
Yo disculpo al soberbio que, en ocasiones, sólo esconde un discreto ego, y al iracundo que protege un dulce corazón, pero me enerva el pecado de la ingratitud.
De ahí mi desazón, mi desconsuelo, cuando advierto que todos mis desvelos en el logro de la más larga
... (ver texto completo)