Anoche disfruté como un enano, viendo como una paisana era aclamada por todos los asistentes al pedazo de concierto que dio en su
parroquia nuestra paisana Antonia Vela, si “la pancanta” como ella gusta llamarse.
Veinticuatro voces, un cura, ella y su guitarra, nos pusieron los pelos de punta, con sus villancicos antiguos de
frailes y otros adaptados por ella como alma y fundadora de tan magnífico
coro.
Gracias Toñi, por hacernos participes de tan gratos momentos