Pasado el peligro, lo primero que vio fue la imagen resplandeciente de la
Virgen de la Cabeza sobre una
roca. Aprovechando la ausencia del pastor, que había ido a Cazorla para dar cuenta del hallazgo, habitantes de la localidad de La Iruela se llevaron la imagen y comenzaron a construirle una
ermita que, tomados como indicios de la voluntad divina los múltiples accidentes que sufrió, no se concluyó. Definitivamente instalada en la ermita que lleva su nombre y en el lugar que, por primera vez, fue
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