..."ella ya estará poniéndose guapa" pensaba Alejandro arrumacado en el penúltimo asiento del viejo y destartalado autobús que, a duras penas, se abria paso por entre la neblina que cubria ésa tarde la carretera rota y sinuosa. Viajaba désde la capital hasta el pequeño pueblo serrano en donde le esperaban, con ansiedad, sus padres, amigos de la infancia... pero sobre todo, ella. Su sólo recuerdo, trás dos largos méses de ausencia, le hacia inclinarse hacia adelante en el deslustrado asiento como ... (ver texto completo)