Retomemos las viejas costumbres, en recuerdo de ese grupo de lectores empedernidos de Jimena.
Solía decírtelo cada mañana,
tu cuerpo no es fuerte,
no es buena tu tos,
y la luz que entraba te me iluminaba
y tú sonreías diciendo que no.
El tiempo pasó y mi temor aumentaba,
en esa medida aumentaba mi amor. ... (ver texto completo)
Solía decírtelo cada mañana,
tu cuerpo no es fuerte,
no es buena tu tos,
y la luz que entraba te me iluminaba
y tú sonreías diciendo que no.
El tiempo pasó y mi temor aumentaba,
en esa medida aumentaba mi amor. ... (ver texto completo)