Mariano, para frio el de los rojillos que no terminan de espabilar, menos mal que los blancos han puesto las cosas en su sitio.
Ángelillo, no me hables, que sufrimiento ayer, menos mal que luego nos fuimos a bailar a la Blanca Paloma de Barañain y allí se quitaron las penas.
Lo de los blancos joer que alegría.
Un abrazo
Lo de los blancos joer que alegría.
Un abrazo