HABLANDO DE
ESPEJOS
Es conocido el relato de aquellos dos mendigos que, juntos, compartían su
pan cada tarde sentados en el banco del
parque. Cada día se encontraban a la misma hora y cada día compartían el pan que habían recibido de limosna.
Por circunstancias particulares debieron separarse.
Entre tanto, uno de ellos tuvo la suerte de recibir una herencia inesperada.
Se construyó una gran mansión donde no faltaba nada.
Pasados algunos años el otro mendigo pasaba por el
pueblo y se le
... (ver texto completo)