LA AFILADORA DE LÁPICES
Una mujer decidió un día que su deseo más ferviente era convertirse en escritora. Salió temprano de su
casa y compró 5000 lápices y un brillante sacapuntas. Desde ese momento la
familia debería hablar en voz queda y andar de puntillas por la casa para no molestar a su novelista preferida. Esa misma tarde se sentó frente a su escritorio, cogió del cesto uno de los lápices, lo afiló esmeradamente con el lustroso sacapuntas y se dispuso ufana a escribir su libro. Pasaron las
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