Los espectáculos más bonitos que les ofrece la naturaleza, son gratis, pero no todos son capaces de verlos.
Hay quien te seca las lágrimas, y hay gente que te ve todos los días y ni siquiera se da cuenta de que lloraste.
Buenas noches Antonia. hasta mañana, feliz descanso.. un abrazo.
Que pases una buena noches Sensi, hasta mañana un abrazo.
Buenas noches Antonia. hasta mañana, feliz descanso.. un abrazo.
Había una vez un gallo, un gato y un perro que, con gran entusiasmo, le pidieron a un burro que les contara una historia. Este burro, conocido por sus fascinantes anécdotas, accedió gustosamente y comenzó a narrar su relato. En un vasto lago, vivían dos castores que eran muy amigos y siempre compartían los trozos de madera que recolectaban. Con el tiempo, ambos decidieron iniciar sus propios negocios de madera, y al principio, ambos prosperaron. La amistad entre los dos castores se mantenía firme, ... (ver texto completo)
Vive ahora, el pasado no puedes hacerlo presente y el futuro no te pertenece.
Cuenta tu vida por tus sonrisas, no por tus lágrimas.
Ninguna culpa se olvida mientras la conciencia lo recuerde.
Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.
Buenos noches Antonia. hasta mañana.. un abrazo.
EL PINCELITO

"Había una vez un pincel que era la admiración de todos los demás lápices, pinceles y crayones, puesto que con él habían sido pintados los cuadros más hermosos que habían salido de ese taller. Cuando el pintor tenía que realizar una obra de calidad o un trabajo muy importante, siempre acudía a él, puesto que sus suaves cerdas eran las que más finos y delicados trazos imprimían sobre el lienzo, y le daban un toque especial a cada detalle de la obra. Esto llenaba de orgullo a nuestro amiguito, que solía pasearse orondo por el taller, mirando por encima del hombro a los demás elementos de dibujo, puesto que sabía que él era el mejor. Todas las fibras y acuarelas del taller suspiraban por el galán.
Cierto día, un viejo plumín de tinta china, envidioso porque nuestro amiguito era el centro de la atención femenina del taller, sembró en él una inquietante cizañita. Le dijo: " ¿Tú te crees muy bueno? Pues lamento informarte que tú solo no vales nada. Jamás decides tú qué es lo que pintarás, o qué colores utilizarás, sino que eres un miserable esclavo del pintor que es quien te usa como a él se le da la gana". Esto inquietó al pincelito. ¿Sería verdad lo que el plumín había dicho? ¡No! El pintor era bueno... Pero... si era así, ¿qué derecho tenía el pintor de hacer con él lo que quisiera? ¡El pincelito era el que se ensuciaba y el que se desgastaba al raspar contra el lienzo. ¿Por qué había de llevarse los laureles el pintor?
La sombra de esta incomodidad quedó flotando en el ánimo del pincelito... Al día siguiente, cuando el pintor lo tomó en sus manos, decidió que sería él quien dictaría los trazos. Así cuando el pintor quería realizar una línea, el pincelito hacía fuerza para pintarla en otra dirección. Cuando el pintor quería sopar el pincel en un color, él apuntaba hacia otro tarrito de pintura. El pintor no entendía qué estaba sucediendo, puesto que en el lienzo tan solo aparecieron manchones deformes e improlijos. Luego de varios intentos fallidos, simplemente dejó al pincelito de lado y tomó otro para recomenzar su obra.
Esto puso aún más furioso a nuestro amiguito. ¿Quién se creía ese pintor que era para cambiarlo a él, al mejor, por un pincel cualquiera? ¡Ahora mismo se pondría él solo a pintar sin necesidad de que ese estúpido pintor lo manosease con sus manos sucias de pintura! Y así lo hizo. Se ubicó frente a un lienzo y con varios potes de pintura junto a él y comenzó a pintar. Todos observaban absortos al pincelito, incluso el pintor, que había dejado su trabajo, y al ver la satisfacción del plumín, comenzó a sospechar qué estaba ocurriendo. De más está decir, que tan solo una masa informe de colores superpuestos apareció sobre el lienzo. Y todos se rieron de él...
Nuestro amiguito, avergonzado, deprimido y frustrado se retiró a llorar lágrimas de pintura en su vaso. Había hecho el ridículo. Todos se habían reído de él. Todos... menos el pintor, que lo tomó dulcemente en sus manos y le dijo: "Querido amiguito, yo sé que tú eres el mejor, pero eres el mejor en mis manos. No eres un esclavo en mis manos, sino que juntos, los dos, pintamos. Así como yo te necesito a tí, tú me necesitas a mí. Sólo dejándote conducir por mis manos podemos crear juntos la belleza. El que sea yo quien dirige tus movimientos no te quita mérito, no, sino que por el contrario te enaltece, porque yo te elijo a ti entre todos los otros pinceles. ¿Nunca lo habías pensado así? Yo te amo, y te elijo a ti, entre muchos otros, cada vez que te utilizo. Y ahora sécate esas lágrimas, y vamos a seguir pintando".
Y el pincelito comprendió que en su naturaleza de pincel estaba el dejarse conducir por las manos del pintor, que sólo así podía ser lo que él era: un pincel." ... (ver texto completo)
Si tuviera que darte un consejo, te diría que nunca pierdas el tiempo, porque la vida es un rato y un rato es muy poco.
Nunca hay que dejar de admirar la naturaleza, pues es la única manera de apreciar verdaderamente el arte.
Vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte.
No se trata de aprovechar el tiempo, sino de disfrutar cada instante.