ENRIQUE Y EL VAGABUNDO…
Érase una
familia que viajaba el día de
Navidad. A la vuelta a
casa pararon a
comer. El
restaurante estaba casi vacío.
Enrique, un bebé de dos años, saludó con su manita y su parloteo a un vagabundo que allí se encontraba.
Hola, pequeño
amigo, le dijo el viejo vagabundo. Y Enrique continuó riendo y diciéndole cosas. Sus padres se sentían muy molestos y humillados y con unas ganas enormes de que aquel
juego terminara.
Cuando fueron a pagar, Enrique corrió hacia el
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