Como visitante asiduo que soy de
Sierra Mágina y sus
pueblos, entre otros
Belmez, me apena observar cómo se deja de lado la potencialidad naturística del entorno y se utiliza, como única atracción turística, ese asunto tan cercano al fraude como son las caras de Bélmez. Me resulta vergonzoso ver a la alcaldesa del
pueblo cómo publicita este fenómeno y se olvida de las otras posibilidades. Más patético es, aún, escuchar a esa señora en programas radiofónicos de dudosa labor didática defendiendo un
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