Y viene ahora el españolísimo pintor Antonio López, y cuando le preguntan por
Cataluña, se limita a ponderar lo bien que le tratan allí y lo buenos que son. Y, como que sí como que no, y sin que le pregunten más, pone él mismo un pésimo ejemplo referido a la grave cuestión política de estos días: que si él tuviera un hijo que quisiera emanciparse, no se opondría a sus deseos. ¿Heroico, verdad? ¿Oportuno y congruente, verdad? Pues, éste es el patriotismo y el civismo de divos como Antonio López y
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