(CONTINUACIÓN)
LA LIDIA:
Eran las cinco en punto de la tarde. Con “garbo” y “chulería” iniciamos el “Paseillo”. El desfile, en vez de hacerlo al son de cualquier pasodoble como el famoso “ Gato Montés” u otro, lo hacíamos con la música de la popular “Verde, Blanca y Verde” de Carlos Cano. El recibimiento lo fue con división de opiniones. Sin embargo, los “chiflidos” de los albanchecinos (en mayoría) apagaban los aplausos de los numerosos “jimenacos” que se habían desplazado a la feria vecina ... (ver texto completo)
LA LIDIA:
Eran las cinco en punto de la tarde. Con “garbo” y “chulería” iniciamos el “Paseillo”. El desfile, en vez de hacerlo al son de cualquier pasodoble como el famoso “ Gato Montés” u otro, lo hacíamos con la música de la popular “Verde, Blanca y Verde” de Carlos Cano. El recibimiento lo fue con división de opiniones. Sin embargo, los “chiflidos” de los albanchecinos (en mayoría) apagaban los aplausos de los numerosos “jimenacos” que se habían desplazado a la feria vecina ... (ver texto completo)