Aunque mi calle es la Cervantes, te comprendo Rafi cuando no quieres que te toquen el nombre de tu calle. Si se cambiase yo estaría en contra (no a favor, entiéndase), de que no le pusiésemos nombre de reyes, príncipes, generales, mitrados o políticos, por muy grandes que hayan sido. No me parecería mal cambiarlo por el de una persona entrañable para todos sus vecinos: Cayetano, Magdalena, etc.