En Sabiote, allá por los días de San Antón, San Blas y la Candelaria, los jóvenes gustan (o gustaban) de encender hogueras y luego saltarlas, cuando la llama está grande. El espacio preferido es (o era) en la calle de Juan Rodríguez, donde hay menos tráfico automovilístico y se molesta menos. Allá se juntan los mozos y allí amontonan la leña, papel y cartón que van encontrando en una “razzia urbana”.
Mientras el fuego alcanza las proporciones deseadas, se produce un hecho curioso: los jóvenes ... (ver texto completo)
Mientras el fuego alcanza las proporciones deseadas, se produce un hecho curioso: los jóvenes ... (ver texto completo)