No, tengo la suerte de vivir del cuento, uno, cuento, dos, cuento tres..., esto si que es vida y no la de alguno que no para de trabajar, que no le queda tiempo a la criatura de escribir ni dos líneas, esta sería la respuesta adecuada al comentario, pero no, no voy a decir esto, sino que: SI, si trabajo, desde los catorce y sin parar, el único tiempo que no trabajé se puede decir que fueron los meses de campamento en la
mili, obligatoria, y uno o dos más de destino, en los que trabajé en los talleres,
... (ver texto completo)