Contemplar la vista que se ofrece al bajar la cuesta de la
carretera es un deleite. Parece como si Sanlúcar fuera Alcoutim y Alcoutim fuera Sanlúcar. A la derecha, cual
gigante, cual vigía, cual fiel compañero del Guadiana, el
Castillo de
San Marcos, alla, en lo alto. Y al frente, los
molinos de viento, serenando y llenando el
paisaje de plasticidad. Ven y disfrútalo.