Cuando pasan los años, añoramos aquellos de nuestra más rabiosa juventud. Desde aquí, un recuerdo a los alumnos del Santo Domingo Savio del bachillerato antiguo. A los amigos de la tarde en Clarines o las partidas de dados en el Tunel. Recuerdos a las madrugadas de verano arriba en la FM. A los dias de San Sebastián en el Templo y a las charlas interminables en los bancos de la plaza. Recuerdos a los que participábamos en el romerito de las dos cruces porque pensábamos que lo bueno era pasarlo bien. ... (ver texto completo)