Mi padre encendio un pitillo,
Se entero bien de tu nombre,
Y te compro unos zarcillos
Y a mi un pantalon de hombre.
Yo no te dije:¡Te adoro!
Pero amarre en tu
balcon
Mi lazo de seda y oro
De mi primera
comunion.
Y tu fina y orgullosa
Me distes en recompensa
Dos cintas
color de rosa
Que engalanaban tus trenzas. M.G.