Sobre una espiga dorada,
La que la
Virgen tiene en su alma,
Come y chilla destemplada la cigarra.
A la
sombra de la higuera ronca un pobre
Pordiosero, boca arriba y el petate
Bajo el cuerpo.
De sus rotas vestiduras brota el vello.
Los cabellos en desorden.
A sus pies se enrosca un perro.
El sol quema. La campiña toda es calma.
Sobre una espiga dorada,
Come y chilla destemplada la cigarra.
Y en lo alto de la loma aparece cual fantasma,
La silueta del jinete que conduce la manada
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