Dorado estaba el día,
Como el trigal que segaban,
Esos labriegos extremeños,
Que a
Alosno se acercaban,
A buscar en la minería,
Lo que en Oliva le faltaba.
Que raices aquí echaron,
Y
fruto tambien dieron,
Descendietes, que no le
Olvidaron, y a visitarlos,
Fueron, en busca de su infacía,
Y en busca de aquel
cielo,
Que cubría los encinares,
Y tambien sus primeros
juegos.
Juegos fugaces, púes malos tiempos
Vivieron, fueron niños para el trabajo,
Y hombres para el
juego,
Terminos
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