Tras la negativa de Ovando a permitir a Colón atracar, éste decidió refugiarse en la desembocadura del
río Jaina, cerca de
Santo Domingo. Allí los agarró la
tormenta. Las tres carabelas más pequeñas rompieron amarras, pero gracias al esfuerzo de la tripulación, lograron sobrevivir con poco daño. Las cuatro naves se reunieron, tal como estaba convenido, en el
Puerto Viejo de Azúa, en la propia costa de La Española. Tras permanecer allí unos días, zarparon con rumbo noroeste, llegando pocos días después
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