Decide explorar la costa hacia el este, en busca del estrecho que le permitiera tomar contacto con el continente asiático, siempre con la esperanza de poder entrar un día en la corte del Gran Khan. Esta parte del viaje fue extremadamente dificultosa, debido a una intensa y larga tormenta que por varios días les impidió realizar grandes avances. Por fin, el 14 de setiembre logró doblar el cabo que denominó Gracias a Dios, ya que el viraje que tomaba la costa hacia el sur, significaba el fin de sus fatigas de los días anteriores. A la altura del Río Grande hacen una parada de reaprovisionamiento, continuando con rumbo al sur, hasta llegar al lugar donde se encuentra emplazado Puerto Limón en la actualidad.