En los siglos XVII y XVIII se desarrolló una forma de gobierno muy interesante, era el "despotismo ilustrado". Los nobles, "cultos y educados", gobernaban sin contar con el pueblo, algunos proclamaban muy ufanos: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo". La verdad era que del pueblo sólo se acordaban para sacarle todo el dinero que tenía a base de impuestos en forma de dinero, rentas, productos de la tierra, ganado, incluso con servidumbre. Conducían a sus hijos a guerras infames donde sólo se pretendía que ellos, los déspotas, consiguieran más poder. Aquello acabó en la Revolución Francesa.
Han pasado varios siglos y algunas guerras para conseguir que la igualdad de oportunidades entre los hombres deje de ser una utopía, y se haga cada día más realidad, especialmente, en lo que a España se refiere, tras la aprobación de la Constitución de 1978.
Pero como podeis observar, aún quedan defensores de este régimen despótico y dictatorial que consideran que la falta de formación académica en una persona la incapacita para ejercer el gobierno de un municipio que no llega a dos mil habitantes.
¡Cómo se le nota que arrima el agua a su molino!
Se está poniendo nervioso.
Han pasado varios siglos y algunas guerras para conseguir que la igualdad de oportunidades entre los hombres deje de ser una utopía, y se haga cada día más realidad, especialmente, en lo que a España se refiere, tras la aprobación de la Constitución de 1978.
Pero como podeis observar, aún quedan defensores de este régimen despótico y dictatorial que consideran que la falta de formación académica en una persona la incapacita para ejercer el gobierno de un municipio que no llega a dos mil habitantes.
¡Cómo se le nota que arrima el agua a su molino!
Se está poniendo nervioso.