El campesino y los pasteles
Paseaba por la ciudad un campesino al que le llevaba unos días doliendo mucho una muela.
– Qué dolor más insoportable- se quejaba el hombre- Pero si me gasto el dinero en el dentista, no tendré para comer, y ¡me muero de hambre!
En esto que se paró frente al escaparate de unos deliciosos pasteles. Cómo sería la cara que puso al verlos, que unos hombres al verlo, comenzaron a burlarse de él.
– Parece que ha visto fantasmas… Menuda cara de alucinado.
... (ver texto completo)
Paseaba por la ciudad un campesino al que le llevaba unos días doliendo mucho una muela.
– Qué dolor más insoportable- se quejaba el hombre- Pero si me gasto el dinero en el dentista, no tendré para comer, y ¡me muero de hambre!
En esto que se paró frente al escaparate de unos deliciosos pasteles. Cómo sería la cara que puso al verlos, que unos hombres al verlo, comenzaron a burlarse de él.
– Parece que ha visto fantasmas… Menuda cara de alucinado.
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