Despertarse como aquel; viernes 9 de octubre de 1979. Bajo el estruendo de los tanques abriéndose paso y destrozando con sus torpes maniobras y su enorme envergadura, todo cuanto se les oponía, mientras las ondas expansivas de gigantes helicópteros en vuelo rasante a las terrazas, hacían añicos los cristales de las ventanas y el griterío de las masas enfurecidas y sin control invadiendo y quemando todo lo que, según su Ayatolá Jomeini, ya hacia unos meses les predicaba que iba contra su fe. Es inimaginable.
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