Loli, no descubro nada nuevo si te digo que los más grandes pilares que tenemos son nuestros padres, de ellos nacimos, fueron nuestros protectores y en ellos nos miramos y nos hicimos hombres y mujeres, creo que de bien. Cuando nos faltan, porque es ley natural que un día nos abandonen para descansar definitivamente, hemos perdido lo más importante de nuestras vidas, nos quedamos huérfanos de muchas cosas. Nos acordamos siempre de ellos, cuando nos pasan cosas buenas en nuestras vidas, decimos: si mis padres vivieran serían felices de vernos como estamos; si tenemos problemas, pensamos: si mis padres vivieran, seguro que ellos me ayudarían y sería diferente. Pero la vida es así, y debemos aceptarla por nuestro bien. Algún día tenemos que andar sólos en la vida y madurar definitivamente, asumiendo el papel de padres y madres ante nuestros hijos. Ellos esperan de nosotros, lo mismo que nosotros esperamos de nuestros padres, en su momento. Por otro lado, Loli y no es puro consuelo, no sé pero hay algo, algo superior a nosotros mismos que nos hace sentir que ellos, nuestros padres, siguen con nosotros, nos ayudan, nos protegen y nos guían. Es un cordón umbilical ancestral que perdura en nosotros y que une el presente con el pasado de una familia; ese cordón tiene un nombre: amor a/de nuestro ser querido, mientras eso exista el cordón no se rompe. Esta situación nos da ánimos para seguir adelante. Por tanto Loli, ahora nos toca a nosotros, que somos padres hacer nuestro papel, nuestros hijos no deben de vernos con signos de debilidad, aunque la falta la llevamos por dentro.
Un saludo y, cuando veamos a mi primo, le tiraremos de las orejas, algo habrá hecho. E. G.
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