PEDRO MARTINEZ: Crie sola a mis tres hijos. Y hace unos días, ninguno...

Crie sola a mis tres hijos. Y hace unos días, ninguno de ellos encontró tiempo para acompañarme cuando debía operarme de los ojos. Había esperado esa cita durante dos meses. Escribí en el grupo familiar la fecha, la hora y el hospital. Todos respondieron que no podían.
El día de la operación fui sola. En recepción me preguntaron quién me llevaría a casa después. Me quedé callada unos segundos. Llamé a mis hijos, uno por uno. Nadie contestó. La enfermera me explicó que necesitaba a alguien que firmara los documentos y me acompañara al salir. Me senté en una silla del pasillo y empecé a llamar a conocidos. Nadie podía venir.
Con las manos temblorosas escribí a mi vecino. Tiene la edad de mi hijo mayor. Vive solo desde que su madre falleció, hace dos años. Le expliqué brevemente la situación. No dudó ni un instante. Dejó todo y llegó al hospital en menos de veinte minutos. Firmó los papeles, me llevó a la sala de preparación y se sentó fuera a esperarme.
Después de la operación compró los medicamentos, llamó a un taxi y me llevó a casa. Entró conmigo, me preparó té, acomodó las almohadas y me recordaba constantemente cuándo debía ponerme las gotas.
Mientras me ayudaba, me dijo algo que nunca olvidaré: que daría cualquier cosa por poder acompañar a su madre al médico una vez más, aunque solo fuera por unos minutos. Que deseaba que siguiera viva para poder hacer por ella lo que estaba haciendo por mí.
Por la noche, mis hijos escribieron en el grupo preguntando cómo había salido la operación. Respondí que todo estaba bien. Nadie vino a verme. Nadie preguntó si necesitaba algo. A la mañana siguiente, mi vecino volvió a llamar a la puerta: me ayudó a limpiar la herida y me preparó el desayuno. Gracias a él pude recuperarme durante varios días sin preocuparme por nada.
Es triste que en ese momento de mi vida no estuviera a mi lado ninguno de mis hijos. Estaba un vecino: un hombre que perdió a su madre y sabe lo que significa no tener a nadie cuando uno es más vulnerable.