La costura invisible
En la periferia del pueblo vivía un hombre que pasaba las tardes sentado a la puerta de su casa, con una aguja gastada y un carrete de hilo blanco. No remendaba ropa. Unía con delicadeza pequeños retales de tela que el viento arrastraba hasta su acera: un trozo de cortina descolorida, un jirón de una vieja camisa de trabajo, el pañuelo perdido de un niño.
— ¿Para qué guardas esos retazos que ya nadie quiere? —le preguntó una vecina al pasar.
El hombre sonrió, sin levantar... La imaginación abre a veces unas alas grandes como el cielo en una cárcel grande como la mano. No hay rey que no haya tenido un esclavo entre sus antepasados, ni esclavo que no haya tenido un rey entre los suyos. Todos somos aprendices de una profesión en la que nunca se llega a ser un maestro. La vida. Las tormentas de la vida, sirven para darte cuenta de quien esta dispuesto a compartir su paraguas contigo.