Corren los nublos, PEDRO MARTINEZ

(Mayo de 2024)
Estaba en la cola de un supermercado cuando una mujer mayor dejó pasar delante de ella a un hombre que llevaba solo un par de cosas.
—Pasa tú, hijo. Yo puedo esperar.
El hombre le dio las gracias y se colocó delante.
Una señora que estaba detrás comentó, con cierto fastidio:
—Pues vaya… Algunos siempre tienen que colarse.
La mujer mayor se giró tranquilamente.
—No se ha colado. Le he dejado pasar yo.
—Bueno, pero si todos hiciéramos lo mismo…
La mujer sonrió.
—Él tiene más prisa que yo....
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
En lo alto de los Alpes suizos, donde los caminos desaparecen bajo la nieve y el viento silba como si contara secretos, vivía un panadero solitario llamado Emil.
Tenía sesenta y tantos años, una barba gris como la escarcha y unas manos grandes que aún recordaban el calor del horno, aunque hacía años que no amasaban nada.
Desde que su esposa murió, y sus hijos se marcharon al sur, Emil se había quedado solo en la cabaña de piedra que él mismo había construido.
Cada Navidad, encendía una vela, dejaba...
La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos peligros.
A veces no necesitamos una nueva vida, si no una nueva forma de contarla.