La solución está en la mente
Un discípulo no terminaba de comprender. Cada vez que tenía una contrariedad se desesperaba, se abatía o incluso se hundía en el mayor desánimo. Sin embargo, su maestro, imperturbable, siempre le decía:
—Está bien, está bien.
El discípulo se preguntaba si al maestro nunca le sucedía nada desagradable o nunca padecía ninguna contrariedad, pues decía siempre con ánimo sosegado:
—Está bien, está bien.
Intrigado, el discípulo le preguntó un día:
—Pero ¿es que nunca... Buenas noches Sensi aqui tambien a llovido mucho pero sin peligro hasta ahora, un abrazo. Antonia buenas noches. felices sueños. un abrazo.. llevamos tres días lloviendo. Cuando nos invade la pena, un día dura tanto como tres otoños. Uno de los grandes retos de la vida es ser uno mismo en un mundo que quiere que seamos todos iguales.