El libro es un objeto curioso: se puede poner en una mesa y mirarlo solamente, pero si lo abres y lees se convierte en un mundo. Las personas que viven solas siempre tienen algo en su mente que estarían dispuestos a compartir. En la vida no es importante dónde vas, pero si con quien se hace el viaje. Siempre hay que volar alto, donde ciertas palabras no pueden ofendernos, donde ciertos gestos no pueden hacernos daño, donde algunas personas nunca podrán llegar. Las lágrimas que más duelen son las que derramamos a escondidas..