A veces crecemos con los ojos llenos de ilusión, creyendo que la familia es ese refugio perfecto donde el amor nunca falla, donde la sangre siempre es sinónimo de lealtad. Pero con el paso de los años, la vida —esa maestra silenciosa— nos muestra otra cara de la verdad: no todas las personas que comparten nuestra sangre, saben habitar nuestro corazón.
Y duele. Duele porque esperábamos más. Duele porque era de ellos de quien más esperábamos comprensión. Pero en medio de ese dolor, también florece... El mundo necesita menos prisa y más personas que se detengan. Hablamos de matar el tiempo como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros. Julita vivía en el pueblo desde siempre.
Pequeña, encorvada, con la mirada baja y el delantal siempre manchado de harina.
Decían que no sabía decir “no”.
—Julita, ¿puedes cuidar a mis hijos esta tarde?
—Claro, hija.
—Julita, ¿te importa hacerme el favor de ir a por el pan?
—Faltaba más.
—Julita, ¿puedes prestarme tu horno?
—Con gusto, llévate la llave.
Y todos murmuraban:... Tomar un descanso mental disminuye el estrés, controla la presión arterial y evita el desarrollo de enfermedades cardíacas