En una estación de tren de Tokio había algo que nadie soportaba: las caídas en las escaleras mecánicas. No eran accidentes espectaculares. Eran discretos… pero constantes.
Personas mayores que perdían el equilibrio. Niños que resbalaban. Maletas que se deslizaban hacia atrás.
El responsable de mantenimiento se llamaba Hiroshi Tanaka.
No era ingeniero jefe. No diseñaba máquinas. Su trabajo era simple: Mirar. Escuchar. Anotar incidentes. Y cada tarde, anotaba lo mismo: “Persona cae al mirar hacia... Buenas noches dulces sueños, un abrazo. Antonia buenas noches, hasta mañana si Dios quiere. un abrazo. Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Muchos son los que corren para acumular cosas. A mi me gusta detenerme para apreciar momentos.