Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira. El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños. Toda época se nutre de ilusiones, si no, los hombres renunciarían pronto a la vida y ése sería el final del género humano. Cuando las puertas se abran, espero que la lección de vida la hayamos aprendido, que la conciencia de todos, es la llave del futuro. Hola Juan A.... Aqui viene un aire que corta, hoy el mercadillo casi nada los vendedores no han venido..