Me dijeron que ya no era el perfil adecuado. Lo que no me dijeron es que tampoco era el final."
Me llamo Fernando Castro y tenía cincuenta y seis años cuando me despidieron de la panificadora industrial donde había trabajado durante veintiséis, en un polígono de las afueras de Toledo donde había entrado con treinta años y donde pensaba jubilarme algún día sin demasiada complicación.
Sabía amasar a mano y supervisar las máquinas que amasaban por mí. Conocía los hornos como si fueran una extensión ... (ver texto completo)
Me llamo Fernando Castro y tenía cincuenta y seis años cuando me despidieron de la panificadora industrial donde había trabajado durante veintiséis, en un polígono de las afueras de Toledo donde había entrado con treinta años y donde pensaba jubilarme algún día sin demasiada complicación.
Sabía amasar a mano y supervisar las máquinas que amasaban por mí. Conocía los hornos como si fueran una extensión ... (ver texto completo)
