Cuenta la
historia que en la entrada de un tranquilo pueblecito había un anciano sentado en un banco.
Como ya estaba retirado y era el hombre más viejo del poblado, pasaba el día sentado, saludando a todo el que entraba y salía del pueblecito.
Un día llegó un forastero, se le acercó y luego de saludar preguntó:
-Señor, pienso quedarme a vivir en este lugar, ¿Cómo es la gente de este
pueblo?
-Primero dígame usted como era la gente del pueblo donde usted vivia, le contestó el anciano
-La gente
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