Hay más de una manera de perder la libertad y sin embargo, por muy encerrados o atados que podamos estar, nunca nos podrán quitar la imaginación.
Aunque la ventana sea la misma, no todos los que se asoman ven las mismas cosas: la vista depende de la mirada.
He comprendido que mi bienestar sólo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción.
Todos merecemos un abrazo sin motivo, un regalo sin festejo, o un mensaje inesperado que nos haga sonreír.