PEDRO MARTINEZ (Granada)

EL Mencal

Leyenda el último ensueño de Manuelita

Cuenta la Sra. Laura Pérez de Oleas que Manuelita Sáenz estaba agonizando.
Llenos de fiebre, sus enormes ojos negros vieron un lucero errante. La enferma imaginó que era el alma de Bolívar diciéndole: -Manuelita, toma esta corona de rosas; Es la misma que tú me arrojaste desde un balcón aquella mañana de mi triunfal entrada a Quito. ¿Recuerdas? - ¡Bolívar!... ¡Bolívar! -exclamó la moribunda, extendiéndole sus brazos. ¿Dices que estoy hermosa con este vestido ... (ver texto completo)
A veces, perderse es la mejor manera de encontrarse.
¿Por qué grabas eso todo el tiempo?
El profesor lo dijo medio en broma, medio intrigado.
Kenji, doce años, tranquilo, educado, siempre llevaba una pequeña grabadora en el bolsillo.
No era el típico alumno que buscaba llamar la atención.
Pero grababa.
El timbre.
Las sillas arrastrándose.
La lluvia contra las ventanas.
Las risas en el recreo.
—Me gusta escuchar luego —respondió. ... (ver texto completo)
La única manera de ser seguido es correr más deprisa que los demás.
Tomarse las cosas con humor es un privilegio de la inteligencia.
Nunca terminamos de conocer a las personas y cuando crees conocerlas, te sorprenden..
Es un regalo conocer a alguien a quien le gustas tal como eres.
Saber vivir es hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos en el momento en que estamos.
Nunca desafíes a una persona que no tiene nada que perder, porque cuando lo perdió todo, también perdió el miedo.
No pierdas ese grado de locura necesario para sobrevivir en un mundo que se cree tan cuerdo y sensato!
Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura.
LA HORMIGA Y EL LIRIO

Había una vez una hormiguita. Esta hormiguita era como toda buena hormiga, trabajadora y servicial.
Se la pasaba acarreando hojitas de día y de noche: casi no tenía tiempo para descansar. Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando.
Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de su casa, y para su sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría y del surgía una hermosa y delicada florecilla. Se acercó y le dijo:
-Hola, sabes? ... (ver texto completo)