Toledo, 1580.
Una mujer llamada Elena de Céspedes entra en la sala donde la esperan los médicos del Protomedicato de Castilla. Son los que firman las licencias de cirujano en el reino de Felipe II. Señores de negro, con sus títulos de Salamanca colgados en la pared y esa expresión de funcionario con poder que no ha cambiado en cinco siglos. Viene a examinarse. Lleva años operando. Ha atendido heridas de guerra, ha cerrado abdómenes, ha tratado fracturas en hospitales del reino. Sus pacientes la ... (ver texto completo)
Una mujer llamada Elena de Céspedes entra en la sala donde la esperan los médicos del Protomedicato de Castilla. Son los que firman las licencias de cirujano en el reino de Felipe II. Señores de negro, con sus títulos de Salamanca colgados en la pared y esa expresión de funcionario con poder que no ha cambiado en cinco siglos. Viene a examinarse. Lleva años operando. Ha atendido heridas de guerra, ha cerrado abdómenes, ha tratado fracturas en hospitales del reino. Sus pacientes la ... (ver texto completo)
