Cuando uno se dirige a una persona desconocida, es difícil incluso saludarle y, no sabemos como empezar, porque aún queriendo hacerlo de forma cortés, creo que es un atrevimiento.
Amigo mio, como muy bien dices y aconsejas, hay que hablar con propiedad y responsabilidad; totalmente de acuerdo, como te dijo un paisano o paisana. Cualquier hijo y vecino de Alicún (entre los que yo me encuentro), podemos hablar con propiedad si tenemos conocimiento de causa, la responsabilidad sobre lo hablado o escrito,
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